6 lecciones que hemos aprendido del encontronazo entre Alma Cupcakes y Mi dieta cojea.

Hace un par de días se generó una gran polémica en las redes sociales de Alma Cupcakes y Mi dieta cojea. Una publicación de Aitor sobre la publicación de Alma (y de otros influencers que colaboran con una famosa marca de galletas) incendió de comentarios ambos perfiles.

No es sorprendente encontrarse a usuarios de Instagram que se quejan de los comentarios que reciben. Faltas de respeto, insultos o críticas. Pero cuando este comentario lo ha realizado una persona con más de 130.000 seguidores hacia otra que suma casi 200.000 mil, el resultado puede ser apoteósico. Y no por las reacciones de ambos, sino por las de sus respectivos seguidores.

Para que podáis entender un poco mejor lo que pasó, os hago un pequeño resumen.
Alma, repostera de profesión, subió una foto de su hijo preparando una tarta de la abuela como parte de una colaboración. Y así lo indicó al final del texto con el #colaboración.

En la campaña de publicidad de esta marca de galletas también han incluido a otros influencers que han compartido su foto consumiendo el producto.

Estas imágenes llegan a Aitor, autor del blog Mi dieta cojea. Él es nutricionista y muy activo en la difusión de hábitos de vida y alimentación saludable. Él recopiló una selección de estas fotografías que han subido los influencers y la compartió junto a una crítica hacia estas colaboraciones por fomentar el consumo de productos poco saludables.
Aquí podéis ver la segunda publicación que hizo, ya que la primera se tuvo que eliminar por otras cuestiones.

 

(EDICIÓN A LA PUBLICACIÓN ANTERIOR) Durante las primeras horas de la publicación previa, el debate se centró sobre el fin último del post: la publicidad irresponsable de algunos influencers. Tras aparecer en juego un tema paralelo: el uso de fotos de menores en internet, el tema se desvió por completo y acabó provocando el efecto contrario de lo que como divulgador científico pretendo: la defensa de la salud pública. No tengo empeño ninguno en añadir más leña a un fuego que considero irresponsable de partida para un niño y que puede vulnerar los derechos de un menor: me refiero a la instrumentación de su imagen y cosificarlos para proyectos y colaboraciones publicitarias de alimentos malsanos dirigidos a publicidad infantil. Las familias que suben fotos de sus hijos los exponen tanto a a ganar dinero, como a la crítica. Pero en el momento en el que muchos seguidores han puesto sobre la mesa que yo lo hago como mala persona, o para dañar la imagen de @alma_cupcakes clarifica que no entienden mi denuncia. Quizás así no haya cortina de humo a la que agarrarse. Sin distracciones de por medio vuelvo a preguntar de nuevo sobre la reflexión a la que se debe este repost de 6 cuentas y su colaboración. —- Estamos ante una nueva campaña de consumo de alimentos malsanos usando la imagen y el aval de personas que la sociedad admira y respeta. Algunas de ellas incluso instrumentalizando a sus hijos para esas propias campañas. También en algunos casos volvemos a tener (en caso de serlo, que obviamente lo es) publicidad no declarada, no todas o cual incumple nuestra normativa vigente. Lo peor de todo es que esta gente no tiene necesidad real de hacer esta publicidad, imagino que llegan a fin de mes bastante bien y tienen muchas otras colaboraciones. Si cualquiera de estas 6 personas (y otras muchas) tenéis la oportunidad de leer esto, por favor pensandlo aunque solo sea 2 minutos. ¡No lo necesitáis! Esta clase de acuerdos también tienen una repercusión directa sobre la salud de la gente que os sigue y admira, al menos hacedlo por la dignidad de vuestros seguidores, y también de sus hijos. #PequeñosPlaceresMariaFontaneda ¿Y ahora? ¿Hablamos de lo que toca?

Una publicación compartida de Mi Dieta Cojea – Aitor Sánchez (@midietacojea) el

Ante esta situación, el mayor problema vino cuando usó la foto de Alma con un menor (el hijo de ella) sin permiso de sus padres. Para hacer no una, sino varias críticas, de diversos temas. Y ahí se empieza a desvirtuar todo.

El resultado fue que varias redes sociales se vieron inundadas de críticas hacia varios temas, apoyando y criticando a unos y otros. Y el mensaje inicial se perdió entre tantos seguidores opinando.

Esta situación me llevó a leer mucho de lo que se comentó en las publicaciones de cada uno y ha hacer esta reflexión.

 

Lecciones que hemos aprendido de la crisis entre @Alma _cupcakes y @Midietacojea:

 

La primera lección: Si haces un comentario crítico en público, por muy buena o mala intención que tengas, será desvirtuada por los seguidores.

Esto es así. Cada persona lee desde su perspectiva. Y puede que tu crítica vaya enfocada por un lado, y otros lo vean por otro totalmente diferente.

Mi opinión es que si pretendes hacer un comentario que llegue a la persona que origina el mensaje, sin que se desvirtúe por el camino, hazlo por privado.

Estoy a favor de lo que intentaba defender Aitor. Él, como nutricionista, defiende los alimentos saludables y no puede estar de a cuerdo en fomentar el consumo de galletas que no son sanas. El argumento inicial era lógico y respetable. Pedía responsabilidad a los influencers a la hora de seleccionar las campañas en las que participan, ya que son personajes con gran influencia en la población.

Pero pedir a los influencers que sean responsables con lo que comunican está bien. Lo único es que es importante analizar el contexto de la persona y la colaboración. Y esto me lleva a la siguiente reflexión.

 

 

La segunda lección: Analiza el contexto

Alma es repostera, se gana la vida creando dulces con azúcar, harina, galletas, etc. Ella, evidentemente va a dar a conocer productos que están en contra de todo lo que defiende Mi dieta cojea. Pero es que además de compartir su trabajo, también practica deporte, corre maratones, lleva a su hijo a esas carreras, entrena con él…

Es evidente que en su trabajo cabe promocionar unas galletas como elemento de una receta. Pero además ella es bastante responsable con la difusión de una vida saludable, ya que combina el contenido de su trabajo, con su lado más saludable de su día a día donde fomenta la práctica de deporte.

Para mi no es lo mismo el caso de Alma, que el de otro influencer que lleve una dieta estricta y no pruebe nunca las galletas. Porque da difusión a un producto que no consumiría, sólo por el beneficio de la colaboración.

 

 

La tercera lección:  Uso de niños en fotos

Otra de las críticas que surgió en medio de la polémica era la aparición del hijo de Alma en la foto. En este caso, cada uno decide qué quiere hacer en sus redes sociales y si quiere o no mostrar a sus hijos. No hay ninguna ley que lo prohíba y queda en las decisiones de cada uno hacer lo que crea mejor.

Nos guste más o menos, tenemos que respetar las decisiones de los demás.

 

 

La cuarta lección: Cuidado con repostear fotos de otros (y más si hay menores)

El siguiente tema sí que es más peliagudo. Una de las críticas que recibió Aitor, fue el uso de la imagen de Alba, en sus redes donde aparecía el menor. Alma le pidió que retirara la foto de su hijo o que al menos le tapara la cara. Y así lo hizo él. Cambio la imagen de su publicación tapando la cara del pequeño.

Pero a mi me pareció preocupante el desconocimiento que hay en este caso por todos los usuarios que decían que si ella subía la foto a las redes, ya eran libres de hacer uso de esa imagen. ERROR.

Tú en tu red social puedes poner la foto que quieras.

En Facebook te expones a que se le den a compartir tu publicación.

En Twitter podrán retwitter tu tweet.

Pero en Instagram se necesita una aplicación diferente para repostear. Por lo que NO ES LEGAL compartir contenido de otras cuentas.

Pero mucho menos es legal hacer capturas de pantallas de las publicaciones (aunque se vea el usuario propietario de la imagen) y hacer un montaje con esas imágenes. Hay que saber que no se pueden usar esas imágenes de ningún modo. Ni para ilustrar un post del blog, ni para publicarlas en redes sociales. Si a esto le añades que hay un menor, además necesitarás el consentimiento de los padres para usarla.

Una cosa es que mucha gente lo haga, pero no significa que esté bien o que sea legal. Ten en cuenta que a veces no vale con dar el crédito de la autoría de la imagen para eliminar responsabilidades.

 

 

La quinta lección: Publicidad encubierta

Otras de las acusaciones que hicieron los seguidores contra Alma fue de hacer publicidad encubierta. En España, la Ley General de Publicidad deja claro que toda publicidad debe quedar bien identificada.

Basándonos en la ley, los influencers se deben ajustar al artículo 20.1 de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico.

“Las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica deberán ser claramente identificables como tales, y la persona física o jurídica en nombre de la cual se realizan también deberá ser claramente identificable.”

Este artículo 20.1 de la LSSI modificó su redacción en mayo de 2016 donde se elimina obligación anterior de hacer constar la palabra “publi” o “publicidad” al comienzo del mensaje.

Por lo que si parece un anuncio, dice que es una colaboración mediante el # y menciona a la marca y al # de la campaña. Queda bastante claro que lo que estás viendo es un anuncio. Y por tanto no es publicidad encubierta.

También puedes consultar más sobre el tema en este artículo que escribí junto a Nando Olcina, Abogado digital.

Puede que la ley actual esté obsoleta, pero es en lo que debemos basarnos para acusar a alguien de publicidad encubierta. Poco a poco se van haciendo cambios. Instagram ya ha incluido añadir un crédito como publicación patrocinada, pero no todos los usuarios pueden tenerlo y no hay ninguna obligación legal de hacerlo.

 

La sexta lección: Tus seguidores no son tontos.

Si las colaboraciones que hacen no se ajustan a lo que normalmente comparten o si su timeline se convierte en un catálogo de productos que promocionan. En definitiva, si se deja de lado la esencia inicial del influencer para convertirse en un hombre/mujer anuncio. Entonces perderá a sus seguidores.

Los usuarios no son tontos. Y si no les gusta lo que publican harán unfollow y listo.

 

Reflexión final

Después de todo lo que ha traído esta controversia, creo que es importante volver al mensaje inicial de Aitor.

Como influencers tienen la responsabilidad de no engañar a sus seguidores. Con la sociedad, de intentar transmitir hábitos saludables y de fomentar el respeto entre personas que piensan diferente. Pero, sobre todo, de ser coherentes con sus propios ideales.

Pero siempre usando el medio y las formas adecuadas.

 

 

 

 

 

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